La llegada de la pandemia alteró profundamente el panorama financiero global. Lo que parecía un choque temporal se convirtió en una oportunidad para la innovación en el sector, forzando a consumidores, bancos y reguladores a replantear reglas y estrategias que hasta entonces parecían inamovibles.
En este artículo, exploraremos el recorrido desde la caída inicial de la demanda hasta el resurgimiento y los retos que aún acechan. También compartiremos consejos prácticos para que particulares y pymes naveguen con éxito en el nuevo ecosistema crediticio.
Los primeros meses de 2020 trajeron una brusca caída en las solicitudes de préstamos personales. El temor al desempleo y la incertidumbre económica y seguridad laboral llevaron a muchos a posponer decisiones de endeudamiento.
Los consumidores, buscando cubrir necesidades urgentes, privilegiaron:
Este cambio de preferencia generó volatilidad en los mercados: hubo salidas de liquidez, presión sobre depósitos y estrés en bonos y renta variable.
Para mitigar el impacto, los gobiernos y entidades financieras implementaron múltiples iniciativas:
En España, los préstamos ICO para pymes y autónomos representaron el 97% de las operaciones, con más de 57.000 solicitudes por casi 4.720 millones de euros.
A medida que la actividad económica se recuperó, la demanda de préstamos personales registró un fuerte repunte. El mercado global, valorado en 429.780 millones de dólares en 2025, proyecta alcanzar 481.180 millones en 2026 y escalar hasta 1,52 billones en 2034, con una TCAC del 15,5%.
Entre los usos más destacados del crédito postpandemia se encuentran:
América del Norte lideró con un 40,1% de participación en 2025, seguida de Europa y Asia-Pacífico.
En España, el crédito a actividades productivas creció un 7,9% interanual en 2020, con sectores muy afectados (hostelería, turismo) subiendo casi un 18%.
Aunque las moratorias contuvieron la mora inicial, los números evidencian tensiones:
Se estima que entre 9.000 y 18.600 millones de euros podrían convertirse en deuda insostenible. La relajación de criterios ha permitido llegar a más empresas, pero la ansiedad y estrés financiero continúan presentes en hogares y negocios.
De esta experiencia emergen aprendizajes clave que pueden ayudar a particulares y empresas a gestionar mejor su endeudamiento:
Además, la pandemia aceleró la digitalización de servicios financieros. Hoy, es posible solicitar préstamos, comparar condiciones y firmar contratos de manera 100% online.
El mercado de préstamos personales se encuentra en una fase de transformación profunda. La experiencia vivida ha enseñado la importancia de:
Con una TCAC proyectada superior al 15% hasta 2034, las oportunidades son enormes para quienes sepan anticipar riesgos y aprovechar innovaciones.
En conclusión, las lecciones aprendidas durante la crisis sanitaria permiten esbozar lecciones clave para un futuro resiliente. Ya sea para una familia que busca renovar su hogar o un emprendedor que necesita capital, el nuevo escenario exige preparación, inteligencia financiera y un uso responsable del crédito.
Ahora más que nunca, entender cómo funcionan las herramientas de préstamo y mantenerse informado se convierte en la mejor inversión para un porvenir estable y próspero.
Referencias