¿Son los préstamos amigos o adversarios de nuestra salud financiera? A menudo, mitos y creencias infundadas generan dudas y temores. Comprender la realidad detrás de cada afirmación permite tomar decisiones más sólidas y aprovechar al máximo las herramientas crediticias disponibles.
Existe la idea errónea de que los préstamos siempre hunden en deudas eternas. Sin embargo, un préstamo bien planificado es una puerta a oportunidades como la educación, la vivienda o la consolidación de otros créditos.
En lugar de verlos como un mal financiero, es posible considerarlos herramientas valiosas si se usan responsablemente. Mediante una correcta elección de tasas y plazos, se maximiza el beneficio y se minimiza el riesgo de mora.
Muchos creen que solo quienes tienen un excelente historial pueden acceder a un préstamo. En realidad, existen opciones tanto para perfiles con buena calificación como para quienes figuran en ficheros de morosos. La clave radica en demostrar capacidad de pago y seleccionar la oferta adecuada.
Se suele afirmar que todos los préstamos son caros o esconden comisiones. La realidad es que las tasas varían según perfil, plazo y tipo de entidad. Con un estudio comparativo se encuentran condiciones competitivas y adecuadas a cada necesidad.
Los datos más recientes muestran reducciones en la TAE: el corto plazo (1-5 años) promedia un 11,56%, y el largo plazo (>5 años) un 10,96%. Incluso los préstamos preconcedidos han bajado a un 14,52%. Estos valores demuestran tasas razonables y plazos adecuados cuando la elección es informada.
Los créditos digitales suelen tacharse de poco seguros y plagados de estafas. La realidad: están sometidos a licencias bancarias y a supervisión legal, y utilizan tecnología encriptada para proteger datos.
Al elegir entidades acreditadas y supervisadas legalmente, se accede a servicios modernos, sencillos y con procesos simples y cómodos, incluso para quienes aparecen en ASNEF.
Otro mito popular es que solicitar más de un préstamo es imposible. En condiciones normales, se puede tener varias obligaciones siempre que cada cuota ajuste al presupuesto.
Sin embargo, conviene evitar el impago. La inclusión en ASNEF afecta gravemente el historial y dificulta futuros créditos, hipotecas, alquileres y la contratación de servicios básicos.
Dominar la información y planificar adecuadamente marca la diferencia. La educación financiera permite distinguir ofertas y anticipar escenarios.
Lejos de ser un enemigo, el préstamo es un recurso al alcance de muchos, siempre que se maneje con prudencia y conocimiento. Informarse, comparar y definir objetivos claros transforma el crédito en un motor de crecimiento personal y familiar.
La próxima vez que surja la duda, recuerda: la información es tu mejor aval. Aprovecha las ventajas de los préstamos respondiendo siempre con responsabilidad y planificación.
Referencias