Vivimos una época donde las vivencias cobran más valor que la posesión de objetos. Según el informe “Experience Economy” de Mastercard 2024, el 94% de los españoles planean focalizar su presupuesto en experiencias este año, igualando la media europea. Esta cifra refleja un cambio cultural profundo: priorizamos los momentos inolvidables por encima de lo material.
El peso de las experiencias se mide no solo en euros, sino en recuerdos y bienestar. España encabeza determinados indicadores de ahorro y gasto en este nuevo paradigma. Descubre cómo esta transformación orientada al disfrute y la conexión redefine el modo en que invertimos nuestro dinero y tiempo.
Imagina descubrir rincones remotos con personas queridas, asistir a un concierto que estremezca tus sentidos, o deleitarte en un plato único lleno de sabor e historia. Cada una de estas vivencias contribuye a un crecimiento emocional que trasciende la mera posesión de objetos.
Desde finales de la década pasada, economistas como Pine y Gilmore alertaron sobre el paso de bienes a vivencias personalizadas. Mastercard confirma esta tendencia: el gasto en experiencias en Europa creció +22% en 2023 sobre el total, frente a la estabilidad de bienes materiales.
En 2024, el 82% de los españoles aumentará o mantendrá su desembolso en actividades memorables, solo por detrás de Francia (88%). Además, un 28% de los españoles ahorra exclusivamente para financiar aventuras que perduren en su memoria.
Los factores que mueven a los consumidores van más allá del precio. Para un 15%, las vivencias mejoran su salud mental y física. Un 13% busca algo verdaderamente único y especial, mientras otro 10% prioriza la relación con personas o lugares que les resultan entrañables.
Este enfoque evidencia cómo la intención de compra se humaniza, buscando beneficios que van más allá del uso material y se centran en el crecimiento personal.
España revela sus preferencias alineadas con Europa, destacando:
Estas actividades responden a la búsqueda de emociones intensas y recuerdos duraderos. Compartirlas con amigos o familia incrementa su valor: un 34% de españoles destaca el enriquecimiento social como clave.
El 74% de los españoles asegura que el beneficio intangible siempre o casi siempre compensa la inversión realizada. En 2023, el 39% afirmó que estas experiencias generaron sus mejores recuerdos, y un 34% señaló que les permitió ver el mundo desde otra perspectiva.
Esta percepción confirma la importancia de los intangibles: sensaciones, aprendizajes y vínculos que ningún objeto puede igualar. Al priorizar vivencias, invertimos en felicidad y desarrollo personal sostenido.
El calendario global introduce citas que estimulan el gasto en experiencias: competiciones deportivas como la UEFA Champions League y el Open Championship, grandes festivales de cine como Cannes, y giras internacionales de Live Nation. Estos eventos movilizan a millones, dinamizando el sector turístico y cultural.
Mastercard facilita el acceso a estas vivencias con su programa “Experiencias Priceless” en más de 30 destinos europeos, reforzando su compromiso con la innovación en experiencias de usuario.
Al igual que los consumidores valoran las experiencias de ocio, los clientes de empresas B2B y B2C exigen interacciones memorables. Un 80% de los compradores concede a la experiencia de compra la misma importancia que al producto, y el 57% cambiaría de marca ante una oferta experiencial más atractiva.
Este paralelismo demuestra que invertir en calidad experiencial es rentable tanto para personas como para empresas, garantizando lealtad y recomendación.
La “Experience Economy” no es una moda pasajera, sino una tendencia consolidada. Elegimos experiencias porque transforman nuestra realidad, fortalecen nuestros vínculos y enriquecen nuestro bienestar. Con un 94% de españoles comprometidos, hemos dado la vuelta a la forma de gastar.
Priorizar lo intangible nos invita a repensar nuestras prioridades. Cuando invertimos en experiencias, no compramos un servicio: creamos historias y memorias que perdurarán toda la vida.
Referencias