En los entornos empresariales actuales, la gestión de la deuda puede marcar la diferencia entre la supervivencia y la liquidación. La conversión de deuda en capital emerge como una herramienta estratégica para reestructurar pasivos y reforzar la viabilidad corporativa.
La deuda se transforma en participaciones sociales cuando los acreedores cambian sus créditos por acciones de la empresa deudora. Este mecanismo, conocido como debt equity swap o capitalización de deuda, implica que los acreedores renuncian a pagos fijos de intereses y principal a cambio de rendimientos variables y derechos de voto.
En la práctica, se lleva a cabo mediante un aumento de capital por compensación de créditos. La emisión de nuevas acciones equivale al importe razonable de la deuda, ajustado por deterioros o caídas de valor ocasionadas por crisis financieras. De este modo, la empresa reduce su endeudamiento y mejora su estructura financiera, mientras los acreedores adquieren potencial de rentabilidad a largo plazo.
En España, este instrumento está regulado principalmente por la Ley Concursal, el Real Decreto 4/2014 y sus reformas. Los acuerdos de refinanciación homologados pueden considerar los créditos como autom
Referencias