Alcanzar un ingreso medio es un logro que muchos países en desarrollo han celebrado, pero detrás de ese éxito se esconde un obstáculo profundo: la trampa del ingreso medio. Según estudios, 108 economías enfrentan este desafío al cierre de 2023, representando el 75% de la población global. ¿Por qué, tras décadas de avance, el crecimiento se frena y la brecha con las naciones ricas persiste? Este artículo explora las raíces económicas y ambientales de esta trampa y ofrece estrategias para superarla.
La trampa del ingreso medio se define como una desaceleración sostenida del crecimiento del PIB per cápita, con una caída de al menos 2 puntos porcentuales en promedio durante siete años consecutivos. En el 86% de los casos, la productividad total de los factores (TFP) es la principal culpable de esta desaceleración, mientras que solo el 15% corresponde a la acumulación de capital físico.
Además, se ha identificado que la probabilidad de estancarse es máxima cuando la manufactura emplea el 23% del total de trabajadores. Desde 1970, el ingreso per cápita mediano de estos países no ha superado el 10% del nivel de Estados Unidos, y solo 34 economías han logrado llegar a altos ingresos desde los años noventa.
En la fase inicial, el crecimiento suele basarse en tres motores: la reasignación de mano de obra desde la agricultura hacia la industria, la adopción acelerada de tecnologías foráneas y la competitividad basada en mano de obra barata. Sin embargo, esos factores pierden fuerza cuando los salarios suben y emergen nuevos competidores de bajo costo.
Entre las causas estructurales más relevantes se encuentran:
Estas restricciones reducen la capacidad de un país para innovar y elevar la productividad, generando un ciclo de crecimiento lento y pérdida de competitividad internacional.
El impulso económico a menudo se traduce en degradación ambiental acelerada. Sin un enfoque sostenible, el daño ecológico se convierte en un lastre que frena la expansión a largo plazo y genera costos sociales y económicos crecientes.
La curva de Kuznets ambiental muestra que la contaminación aumenta en las etapas tempranas del desarrollo y solo disminuye cuando las economías alcanzan niveles altos y pueden invertir en tecnología limpia y regulación eficaz.
América Latina ofrece un ejemplo claro: varios países han visto caer drásticamente su TFP mientras la manufactura pierde dinamismo. Brasil y México, por ejemplo, han registrado tasas de crecimiento per cápita por debajo del 1% en la última década, a pesar de esfuerzos para atraer inversión extranjera.
En Asia, India sufre niveles extremos de smog urbano que afectan la salud y la productividad laboral, mientras que China, a pesar de décadas de crecimiento impresionante, ve su ingreso per cápita limitado a un séptimo del de EE.UU. después de 35 años de expansión continua.
Superar la trampa del ingreso medio requiere un enfoque integral que combine innovación, instituciones sólidas y sostenibilidad:
La globalización puede ser un aliado si se acompaña de políticas que incentiven actividades de alto valor agregado y reduzcan la dependencia de la mano de obra barata.
Para evitar caer en una nueva trampa —esta vez impulsada por la carga ambiental creciente— los países de ingreso medio deben integrar la sostenibilidad en su modelo de desarrollo. Esto implica adoptar tecnologías limpias, remediar ecosistemas dañados y diseñar políticas que equilibren el crecimiento con la conservación de recursos.
La larga experiencia de economías avanzadas demuestra que solo cuando el crecimiento es sostenible y equitativo es posible alcanzar niveles de ingreso altos y duraderos. La travesía hacia esa meta puede tomar décadas, pero cada paso de innovación, de reforma institucional y de cuidado ambiental acerca a las naciones a un futuro próspero y resiliente.
Referencias